viernes, 21 de abril de 2006

Historias

Un cavernario silencio que gotea historias
y lunas marchitas, adorna mis pensamientos
La vorágine acomete con ciega furia
la identidad de mi ser, tambaleante mi figura
pretende ingresar a la historia futura
y no lo consigue.
Soy una playa desierta de huellas, la sal blanquea
mi corazón y es entonces que la espuma de mi sueño
abrigo en mis manos temblorosas de canciones.
A veces el sol se levanta cauteloso sobre mi horizonte
marino y gruesas y oscuras nubes preceden
a la tormenta que aleja los pájaros encendidos
de trinos y fatales maldiciones.
Incansable destino vuelve por mí con sus lágrimas de hielo
adornadas de amianto. Una canción llorosa y solitaria
desgrana la efímera y eterna guitarra del cansancio:
tal es la melodía gris que soporto con aire distraído.
Dragones tornasolados vigilan el castillo oscuro
de mis sueños de paz, la luna se recorta y no me olvida
nunca, al salir tan triste para que llore junto a ella
en lágrimas de versos hambrientos y tristes despedidas.
Una niebla pesada y tranquila guía mis pasos
que percibe la húmeda presencia de una sonrisa distendidaentre tus brazos inalcanzables de lejanías.
No arruinaré tus días felices
contagiando con el ajedrez derrotado de mi dicha
la caricia que puso ser amante y es desdicha.
Un río escarlata recorre mi mente serpenteante y huidiza
regando de mente las olvidadas flores que alteró una mujer
cuyo nombre pudo ser Penélope y se llamó Cleopatra.
Tenía de orgullo la lentitud desesperante del que espera
y de ostra la capa pérfida de sus labios que envenenan.
Un caballo ruidosamente negro me cruza el pecho
con sus ollares rosados tibios del frío de la mañana
y mi mano no alcanza para detener su marcha
furiosa y prepotente, mientras el tambor de sus cascos
mantiene alerta a los centinelas de la madrugada.
La noche se desviste con parsimonia y cuelga sus vestidos
arrugados sobre los campos desiertos de la luz del día:
infeliz la lluvia busca sus manos y mis sentidos.
Ahora es tiempo de llorar:
llorar, porque te has ido.

El Hurón

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Qué belleza! Realmente historias conmovedoras,llena de metáforas que llegan profundamente y hacen sentir protagonista al lector. Te felicito, escribes de maravillas. Cariños.


Heidi
Sgo del Estero.