miércoles, 11 de octubre de 2006

Triunfo

Entonces serán mis sueños
la ofrenda prometida
y seremos felices dueños
de nuestra piel encendida al alboroto del alba
perdiendo enteramente la calma
y las promesas hechas en endechas
arrepentidas, escribirán en el papel del alma
nuevas palabras de amor en nuevas tintas,
para decirnos, esta vez sin las distancias,
que tu desnudez y nuestra sábana
han ganado la partida.

El Huron

domingo, 8 de octubre de 2006

Ten calma

Ten calma, desacelera el ritmo de tu corazón silenciando tu mente.
Afirma tu paso con la visión del futuro.
Encuentra la calma de las montañas.
Rompe la tensión de tus nervios y músculos
con la dulce música de los arroyos que viven en tu memoria.
Vive intensamente la paz del sueño.
Aprende a tomar vacaciones de un minuto,
al detenerte a mirar una flor, al conversar con un amigo,
al contemplar un amanecer o al leer algunas líneas de un buen libro.
Recuerda cada día la fábula de la liebre y la tortuga,
para que sepas que vivir más intenso no quiere decir vivir más rápido
y que la vida es más que aumentar la velocidad.
Voltea hacia las ramas del roble que florece
y comprende que creció grande y fuerte porque creció despacio y bien.
Ten calma, desacelera el paso y echa tus raíces en la buena tierra
de lo que realmente vale, para así crecer hacia las estrellas.

Hellen Keller
(ciega, sorda y muda de nacimiento)

viernes, 6 de octubre de 2006

El camino no tomado

Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo,
y lamentablemente no podía recorrer ambos
siendo un solo viajero; por largo tiempo me detuve
y contemplé uno de ellos tan lejos como pude
hasta donde se perdía en la maleza.
Entonces tomé el otro, tan justo como honesto,
y teniendo quizás el mejor motivo,
ya que las pasturas estaban más crecidas
y podía ser recorrido
aunque quienes habían pasado por allí
las habían desgastado casi por igual realmente,
y esa mañana ambos por igual se tendían
sobre hojas que ninguna pisada tornara ennegrecidas.
¡Ah, dejaré el primer camino para otro día!
Y aún sabiendo que un camino conduce a otro,
dudé si alguna vez debería regresar.
Y estaré diciendo esto con una visión,
en alguna parte, de aquí a épocas por venir;
Dos caminos se bifurcaban en un bosque, y yo,
yo tomé el menos transitado,
y eso ha hecho toda la diferencia".
Roben Frost (1926)

jueves, 5 de octubre de 2006

El Acantilado

Emerge majestuoso sobre la costa del mar, su pared vertical y granítica lo hace parecer inexpugnable, imposible de ser erosionado por el viento y por las olas que chocan sin cesar sobre su base.
Se ve fuerte, inalterable, incapaz de ceder un centímetro de su propiedad, no obstante las olas del mar chocan y chocan, en los días soleados, en las noches estrelladas… pero también en las tormentas …descargando su energía a cada instante, no hay agotamiento no hay pausa…porque saben que ganaran la batalla por mas que esta le lleve mil años.
Las olas lograran erodar la base…y un día…. El grandioso acantilado, se desplomara ante el mar... se rendirá en un crujir de piedras, en un sonar de toneladas cayendo y estrellándose, con violencia inusitada en las aguas agitadas, la sinfonía del encuentro del acantilado y el mar..- Se formaran hermosos arco iris de la bruma elevada por decenas de metros y luego… nuevamente la lucha centenaria…por solo metros o centímetros.
¿Nunca hacen la paz ?....si ..si…claro que si, el acantilado cede espacio y allí se va formando una playa de arenas finas, hasta que un día las olas se disipan solo en su devenir por la arena, lejos del acantilado.
A veces pienso que tu eres el acantilado y yo…el mar….se que quizás algún día te rindas a mi, a mis besos y a mis caricias, pero me duele pensar, que también quizás…. como en la realidad, llegara el tiempo que nos separe una playa, que te tenga tan cerca y no te pueda tocar, pero me quedara el consuelo si llega ese momento, que fuiste mía alguna vez , y que compusimos juntos “la sinfonía del acantilado y el mar”
JEG

miércoles, 4 de octubre de 2006

La Rosa

Deja esa rosa tranquila,
tus manos nerviosas de mitos y ensueños
acabaran por destruirla.
Deja que tus ojos de niña suban a los míos
y sabrás de amor. Deja ya el teclado
que no entiende caprichos,
atiende mis dichos y responde al amor
con ese beso que mi boca reclama,
dime que me amas
y se desvanecerá el dolor...
Abandonaremos la lluvia de los cuerpos
embriagados de niebla
y en la espesa corteza de los sentidos,
habremos sido entonces el bronce
capaz de haber sobrevivido a la tristeza.
Le pondré luto a las estrellas
si no me besas, será de trapo la tristeza
de mi luna inmensa y la vestiré
con la fortuna de quererte en silencio,
trocándola en el excesos del lecho
que mi boca espera, como esteras
quemándose a la faz socarrona y brumosa
de esa rosa
que ahora: estrujan tus pechos...

El Hurón

martes, 3 de octubre de 2006

Camina...

Camina por donde nunca
nadie antes haya caminado.
Haz lo que nunca, nadie, antes haya hecho.
Deja tus propias huellas...
y no sigas las huellas de los demás.
Si caminas por donde otros caminaron,
nunca crearás tu propia marca,
encontrando lo que ya ha sido encontrado.
Si te atrae una luz, síguela.
Si te conduce a un pantano,
encontraras la manera de salir de él.
Pero si no la sigues,
te preguntarás toda la vida
si acaso era una estrella.

lunes, 2 de octubre de 2006

Carta

Tú sabes perfectamente qué está pasando, y no es la primera vez que atravesamos por esto, así que no pretendas que no me entiendes, porque si aquí hay algo que sale sobrando son las explicaciones. ¿Crees que esa cama sería capaz de olvidarse de una historia como la nuestra? Ja! pero la ironía es mía al pretender llamarle historia a esto por lo que tú nos estas llevando día a día. Pero es que claro que era predecible, las ilusiones siempre fueron sólo mías, yo pretendía regirnos a lo más sagrado, a lo indestructible, pero cuando las cosas comienzan mal, terminan mal, y no es que aquella noche no haya sido todo un espectáculo, pero si analizas con detalle el asunto, nuestras conductas tarde o temprano prevalecerían ante el carácter y las ambiciones del otro, y entonces sería recién cuando nos daríamos cuenta de lo que nos estábamos haciendo. No!, no me mires de esa manera, ya tus manipulaciones no me engañan, ya entendí que toda esa inocencia es fingida y que lo mismo te da que sea yo, o que sea a quién vas a suplicarle que te deje pasar primero en la fila del supermercado, porque usas el mismo método casi siempre y para todo. ¿Y qué queda? Nos tocará recoger cada cual sus cosas y mudarnos los dos, porque no pretenderás también que te deje viviendo con el pasado y mucho menos me quedaré yo a ver cómo los recuerdos se suicidan cada noche. Que los experimente otro que no nos conozca, a ver si aprende algo de todo esto, y al menos en ésta casa no se vuelven a cometer los mismos errores, que se cometan, claro que sí, pero otros. No pueden haber divisiones perfectas ¿o vas a darme la parte de tu corazón que me corresponde? La ironía nos sienta de maravilla en estos días, como cuando ves un rostro angelicalmente perfecto siendo bañado por el primer rayo de la mañana y éste lo desfigura y lo quema. Sí, ya sé que mi poesía te aburre, tanto como a mi tus largas explicaciones sobre lo obvio, pero ya ves, hasta nuestros defectos aprendieron a convivir mientras nosotros nos encargábamos de entorpecerles un poco más el camino. Ya se va haciendo la hora, si quieres nos acercamos y nos olemos un poco para marcharnos con el otro metido en la nariz y fuera del pecho, o podemos lamernos para recordar con claridad a qué sabíamos cuando bajemos estas escaleras por última vez. Vamos ya, me estoy cansando de la angustia de querer abrazarte y saber que no te lo mereces, y ya pensarás que quién soy yo para determinar qué mereces tú y que no, y sin que me quede nada por dentro te digo que soy traficante de lo que fue tu amor, y por ello me tomo ese derecho. Claro que seguiremos siendo nosotros, nadie nos desintegrará el día de mañana, cuando un árbol es frondoso a nadie se le ocurriría hacerle un transplante de raíces. Me sorprende que demuestres miedo, una de tus mayores virtudes siempre ha sido ocultar la verdad de las cosas que sientes, sólo que ya la palabra tiempo nos ha hecho recordar actitudes exactas y se perfectamente por donde te vienes. Deja esa ventana abierta, a ver si todo esto toma un poco de aire, hasta yo me estoy asfixiando de estar aquí, y no es sólo por ti, también es por mí, no te creas que me siento muy bien con todo esto, por el contrario, te comunico que lo padezco más que tú desde el momento en que te hago responsable, o no pretenderás que cargue también con la culpa de tus errores, y ya lo sé, que yo también cometí errores, pero eso me los atribuyo sin tanta contrariedad, quién tiene problemas para reconocer sus faltas eres tú, no lo olvides. Da el paso afuera, para que nadie piense que también te atropellé en la vida, justo en el momento de mayor debilidad para ambos. Finalmente hemos cerrado la puerta, ya lo ves, no nos queda nada, como el primer día cuando entramos aquí de la misma forma, tan vacíos, tan expectantes de encontrar una vida que nos lo daría todo, y queda científicamente comprobado que mientras más se espera menos se recibe. Bueno amor, hasta aquí nos trajo el río, quisiera agregar que “ha sido un placer” pero sonaría a sexo barato, y eso es algo que nosotros jamás fuimos, y no lo seremos ahora cuando estamos a punto de caer en picada sin el otro. Tampoco quiero beso de despedida, que queda como la promesa de que volverás cuando esa posibilidad es tan nula. Hagamos algo; yo me pondré de espaldas y tu te marcharás a prisa, para que tengas esa sensación de libertad que siempre has anhelado, y yo me quedaré aquí un momento en silencio, para entender esta huella de abandono que yo mismo nos he impuesto. Pero antes no olvides gritarme desde el piso de abajo:

¡Adiós amor, adiós!, ¡hasta nunca!