Entonces serán mis sueños
la ofrenda prometida
y seremos felices dueños
de nuestra piel encendida al alboroto del alba
perdiendo enteramente la calma
y las promesas hechas en endechas
arrepentidas, escribirán en el papel del alma
nuevas palabras de amor en nuevas tintas,
para decirnos, esta vez sin las distancias,
que tu desnudez y nuestra sábana
han ganado la partida.
El Huron
miércoles, 11 de octubre de 2006
Triunfo
domingo, 8 de octubre de 2006
Ten calma
Afirma tu paso con la visión del futuro.
Encuentra la calma de las montañas.
Rompe la tensión de tus nervios y músculos
Vive intensamente la paz del sueño.
Recuerda cada día la fábula de la liebre y la tortuga,
Voltea hacia las ramas del roble que florece
Hellen Keller
(ciega, sorda y muda de nacimiento)
viernes, 6 de octubre de 2006
El camino no tomado
jueves, 5 de octubre de 2006
El Acantilado
Se ve fuerte, inalterable, incapaz de ceder un centímetro de su propiedad, no obstante las olas del mar chocan y chocan, en los días soleados, en las noches estrelladas… pero también en las tormentas …descargando su energía a cada instante, no hay agotamiento no hay pausa…porque saben que ganaran la batalla por mas que esta le lleve mil años.
Las olas lograran erodar la base…y un día…. El grandioso acantilado, se desplomara ante el mar... se rendirá en un crujir de piedras, en un sonar de toneladas cayendo y estrellándose, con violencia inusitada en las aguas agitadas, la sinfonía del encuentro del acantilado y el mar..- Se formaran hermosos arco iris de la bruma elevada por decenas de metros y luego… nuevamente la lucha centenaria…por solo metros o centímetros.
¿Nunca hacen la paz ?....si ..si…claro que si, el acantilado cede espacio y allí se va formando una playa de arenas finas, hasta que un día las olas se disipan solo en su devenir por la arena, lejos del acantilado.
A veces pienso que tu eres el acantilado y yo…el mar….se que quizás algún día te rindas a mi, a mis besos y a mis caricias, pero me duele pensar, que también quizás…. como en la realidad, llegara el tiempo que nos separe una playa, que te tenga tan cerca y no te pueda tocar, pero me quedara el consuelo si llega ese momento, que fuiste mía alguna vez , y que compusimos juntos “la sinfonía del acantilado y el mar”
miércoles, 4 de octubre de 2006
La Rosa
Deja esa rosa tranquila,
tus manos nerviosas de mitos y ensueños
acabaran por destruirla.
Deja que tus ojos de niña suban a los míos
y sabrás de amor. Deja ya el teclado
que no entiende caprichos,
atiende mis dichos y responde al amor
con ese beso que mi boca reclama,
dime que me amas
y se desvanecerá el dolor...
Abandonaremos la lluvia de los cuerpos
embriagados de niebla
y en la espesa corteza de los sentidos,
habremos sido entonces el bronce
capaz de haber sobrevivido a la tristeza.
Le pondré luto a las estrellas
si no me besas, será de trapo la tristeza
de mi luna inmensa y la vestiré
con la fortuna de quererte en silencio,
trocándola en el excesos del lecho
que mi boca espera, como esteras
quemándose a la faz socarrona y brumosa
de esa rosa
que ahora: estrujan tus pechos...
El Hurón
martes, 3 de octubre de 2006
Camina...
lunes, 2 de octubre de 2006
Carta
¡Adiós amor, adiós!, ¡hasta nunca!


