lunes, 27 de noviembre de 2006
Qué pasaría si un día despertamos?
domingo, 26 de noviembre de 2006
Tristes versos de noviembre
No niegues el beso que asoma a tu boca,
no escondas la caricia que tímida asoma en trémulo placer,
ven a mi lado que ya es noche, y en el derroche
de las ansias locas mis sábanas te sueñan a mi lado,
despiertos al amanecer...Escucha las voces dentro mío diciendo que te marchas,
sólo en tus labios irreconocidos mi alma sueña,
que volverías, que nada más mentías para enojar mi alma
y pensé en lo inútil de las despedidas, preferí quedarme con la instantánea
de tus ojos, que decían la verdad, que en mí te quedabas...
y que jamás te irías. Inventemos la ternura inolvidable de besos
al amparo del exceso de querernos y seremos la mañana
que emerge de la noche de talentos y presos, seremos nosotros,
nunca completos de querernos tanto, augurando noches de tardíos excesos
en lechos fantásticos y arrebatando a nosotros mismos
el origen del abismo de sabanas y techos.
Volverá tu risa a través de los cristales despertando la vida,
serán catedrales tus ojos en la vigilia de mirarlos y tu sonrisa,
traerá la prisa de alcanzarlos para besarlos llenos de la caricia
inmensa de tomar tu cintura, llenando mis manos del amor y la locura
de estar juntos, y soñar y atraparnos lentos,
dejando el mundo, trayendo las sales del silencio desde lo profundo,
de nosotros mismos, otra vez enamorados y tiernos.
Al menos esta noche ignoraré el dolor, cuando la flor
de tu pecho se abra en mis manos, tentando al arcano
de caricias esperadas y sábanas de olores inconfundibles y tangibles
que hablan del sol de tu risa y mi prisa por tenerte,
para deshojar en mí tu ternura y tu amor.
Haré de tus lágrimas aliento, haré del viento la sonrisa que tanto extraño,
haré de estos años un sólo y sagrado momento,
cuando mi techo cobije tu figura de mujer esperada sin remordimientos,
cuando tu boca devore la mía con música de besos, cuando preso
en tus entrañas madure la extraña sensación de alegría después de querernos...
todo eso: si vuelves.
El Huron
jueves, 23 de noviembre de 2006
Pertenecer
me interesa amarte como te amo;
me conviene este lugar
porque desde aquí puedo amarte;
no me pidas que te pertenezca,
ni pertenecerme,
porque he nacido libre
y así puedo amarte,
...e interesarme
y convenir con vos este amor
Rocco
miércoles, 22 de noviembre de 2006
Tal vez
Tal vez yo voy a envejecer muy rápido.
Pero lucharé para que el día haya valido la pena.
Tal vez sufra innumerables desilusiones en el transcurso de mi vida.
Pero haré que ellas pierdan la importancia delante de los gestos de amor que encontré.
Tal vez yo no tenga la fuerza para realizar todas mis ideas.
Pero jamás me consideraré un derrotado.
Tal vez en algún instante yo sufra una terrible caída.
Pero no me quedaré mucho tiempo mirando el suelo.
Tal vez un día el sol deje de brillar.
Pero entonces iré a bañarme en la lluvia.
Tal vez un día yo sufra alguna injusticia.
Pero jamás iré a asumir el papel de víctima.
Tal vez yo tenga que enfrentarme con algunos enemigos.
Pero tendré la humildad para aceptar las manos que se extendieron hacia mi.
Tal vez en una de esas noches frías yo derrame muchas lágrimas.
Pero jamás tendré vergüenza por ese gesto.
Tal vez yo sea engañado muchas veces.
Pero no dejaré de creer que en algún lugar alguien merece mi confianza.
Tal vez con el tiempo yo reconozca que cometí muchos errores.
Pero no desistiré de seguir recorriendo mi camino.
Tal vez con el transcurrir de los años yo pierda grandes amigos.
Pero aprenderé que aquellos que son mis verdaderos amigos jamás estarán perdidos.
Tal vez algunas personas quieran mi mal.
Pero yo continuaré plantando las semillas de fraternidad por donde yo pase.
Tal vez yo me quede triste al percibir que no consigo seguir el ritmo de la música.
Pero entonces haré que la música siga el compás de mis pasos.
Tal vez yo nunca consiga ver un arco iris.
Pero aprenderé a diseñar uno aunque sea dentro de mi corazón.
Tal vez hoy me sienta débil. Pero mañana recomenzaré, aunque sea de manera diferente.
Tal vez yo nunca aprenda todas las lecciones necesarias.
Pero tendré en la conciencia que las verdaderas enseñanzas ya están grabadas en mi interior.
Tal vez yo me deprima por no saber la letra de aquella canción. Pero estaré feliz con las otras capacidades que si poseo.
Tal vez no tenga motivos para grandes conmemoraciones. Pero no dejaré de alegrarme con las grandes conquistas.
Tal vez la voluntad de abandonar todo se torne mi compañera. Pero en vez de huir, correré detrás de lo que deseo.
Tal vez yo no sea exactamente quien me gustaría ser. Pero pasaré a admirar a quien soy.
Porque al final sabré que, asimismo con incontables dudas, soy capaz de construir una vida mejor.
Y si todavía no me convencí de esto, es por que creo en el dicho "todavía no llegó el fin".
Porque al final no habrá ningún "tal vez" y sí la certeza de que mi vida valió la pena y yo hice lo mejor que podía."
Aristóteles Onassis
martes, 21 de noviembre de 2006
Hay un niño en la calle
A esta hora, exactamente,
hay un niño en la calle.
Le digo amor, me digo, recuerdo que yo andaba
con las primeras luces de mi sangre, vendiendo
una oscura vergüenza, la historia, el tiempo,
diarios,
porque es cuando recuerdo también las presidencias,
urgentes abogados, conservadores, asco,
cuando subo a la vida juntando la inocencia,
mi niñez triturada por escasos centavos,
por la cantidad mínima de pagar la estadía
como un vagón de carga
y saber que a esta hora mi madre está esperando,
quiero decir, la madre del niño innumerable
que sale y nos pregunta con su rostro de madre:
¿qué han hecho de la vida?
¿dónde pondré la sangre,?
¿qué haré‚ con mi semilla si hay un niño en la calle?
Es honra de los hombres proteger lo que crece,
cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,
evitar que naufrague su corazón de barco,
su increíble aventura de pan y chocolate,
transitar sus países de bandidos y tesoros
poniéndole una estrella en el sitio del hambre,
de otro modo es inútil ensayar en la tierra
la alegría y el canto,
de otro modo es absurdo
porque de nada vale si hay un niño en la calle.
Dónde andarán los niños que venían conmigo
ganándose la vida por los cuatro costados,
porque en este camino de lo hostil ferozmente
cayó el Toto de frente con su poquita sangre,
con sus ropas de fe, su dolor a pedazos
y ahora necesito saber cuáles sonríen
mi canción necesita saber si se han salvado,
porque sino es inútil mi juventud de música
y ha de dolerme mucho la primavera este año.
Importan dos maneras de concebir el mundo,
Una, salvarse solo,
arrojar ciegamente los demás de la balsa
y la otra,
un destino de salvarse con todos,
comprometer la vida hasta el último naufrago,
no dormir esta noche si hay un niño en la calle.
Exactamente ahora, si llueve en las ciudades,
si desciende la niebla como un sapo del aire
y el viento no es ninguna canción en las ventanas,
no debe andar el mundo con el amor descalzo
enarbolando un diario como un ala en la mano,
trepándose a los trenes, canjeándonos la risa,
golpeándonos el pecho con un ala cansada,
no debe andar la vida, recién nacida, a precio,
la niñez, arriesgada a una estrecha ganancia,
porque entonces las manos son dos fardos inútiles
y el corazón, apenas una mala palabra.
Cuando uno anda en los pueblos del país
o va en trenes por su geografía de silencio,
la patria
sale a mirar al hombre con los niños desnudos
y a preguntar qué fecha corresponde a su hambre
que historia les concierne,
qué lugar en el mapa,
porque uno Norte adentro y Sur adentro encuentre
la espalda escandalosa de las grandes ciudades
nutriéndose de trigo, vides, cañaverales
donde el azúcar sube como un junco en el aire,
uno encuentra la gente, los jornales escasos,
una sorda tarea de madres con horarios
y padres silenciosos molidos en la fábricas,
hay días que uno andando de madrugada encuentra
la intemperie dormida con un niño en los brazos.
Y uno recuerda nombres, anécdotas, señores
que en París han bebido
por la antigua belleza de Dios, sobre la balsa
en donde han sorprendido la soledad de frente
y la índole triste del hombre solitario,
en llanto, sus señoras, tienen angustia y cambian
de amantes esta noche, de médico esta tarde,
porque el tedio que llevan ya no cabe en el mundo
y ellos son los accionistas de los niños descalzos.
Ellos han olvidado
que hay un niño en la calle,
que hay millones de niños
que viven en la calle
y multitud de niños
que crecen en la calle.
A esta hora, exactamente,
hay un niño creciendo.
Yo lo veo apretando su corazón pequeño,
mirándonos a todos con sus ojos de fábula,
viene, sube hacia el hombre acumulando cosas,
un relámpago trunco le cruza la mirada,
porque nadie protege esa vida que crece
y el amor se ha perdido
como un niño en la calle...
Armando Tejada Gómez
20 de Noviembre - Día Universal del Niño
viernes, 17 de noviembre de 2006
Aunque no tenga
El malicioso humo interpreta de manera acertada
la malhadada sombra de mi propia tristeza
que te llama ausente desde mi torpe ilusión, enamorada
reciente de este presente que no regresa y este
mar de lágrimas que nos separa, callado y custodiado fuertemente.
La malévola intención de no poder dar mis versos al aire
me circunda y me inunda de fantasmales lapiceras encantadas
y aparentemente tranquilas, pero es mi alma
la que contradice al desaire
de la inocente esperanza que me anima la prosa escondida
y me vuelve impenitente y tenaz, tal vez capaz
de quererte ausente e indefinidamente en esta o en otras vidas.
He decidido enamorarme igual, aunque no te tenga,
te nombro ahora mi dueña y viviré para ser feliz
con tus gestos no dirigidos ni vistos por mí,
en el entrevisto atardecer seré feliz
con la esperanza absoluta de la terca porfía
de algún día tenerte junto a mí, fabulosa e intensa,
en una noche inesperada:
aunque no me lo merezca.
El Hurón
miércoles, 15 de noviembre de 2006
Ansiedad
Ansia de estar un día en un puente de mando,
recibir en el rostro el castigo del viento;
sin ninguna arribada, por siempre navegando,
sin dudas ni temores, cansancio o desaliento.
Y no saber siquiera, en qué forma ni cuándo,
ha de concluir el viaje -en milagro de cuento-;
ni cuándo retornar a éste mi lecho blando,
ni a la antigua ventana, ni al dorado aposento.
Acres de sal los labios, ruda racha en la frente,
perdido el horizonte, sin destino la nave,
sin nada que la guíe, sin nadie que la oriente,
mecida por las olas, columpiada en la cresta,
apenas sobre el mástil las alas de algún ave;
sólo el rumor del mar, y Dios como respuesta.
Marilina Rébora
Argentina
