Alza la mano y siembra,
con un gesto impaciente,
en el surco, en el viento,
en la arena, en el mar...
Sembrar, sembrar, sembrar,
infatigablemente:
En mujer, surco o sueño,
sembrar, sembrar, sembrar...
Yérguete ante la vida
con la fe de tu siembra;
siembra el amor y el odio,
y sonríe al pasar...
La arena del desierto
y el vientre de la hembra
bajo tu gesto próvido
quieren fructificar...
Desdichados de aquellos
que la vida maldijo,
que no soñaron nunca
ni supieron amar...
Hay que sembrar un árbol,
un ansia,
un sueño, un hijo.
Porque la vida es eso:
¡Sembrar, sembrar, sembrar!
José Angel Buesa
lunes, 8 de enero de 2007
Sembrar!
domingo, 31 de diciembre de 2006
Poesía
Este domingo triste pienso en ti dulcemente
Y mi vieja mentira de olvido ya no miente.
La soledad a veces es peor castigo,
Ah, ¡pero qué alegre todo si estuvieras conmigo!
Entonces no querría mirar las nubes grises
Formando extraños mapas de imposibles países
Y el monótono ruido del agua no sería
El motivo secreto de mi melancolía.
Este domingo triste nace de algo que es mío,
Que quizás es tu ausencia y quizás es mi hastío,
Mientras corren las aguas por la calle en declive
Y el corazón se muere de un ensueño que vive.
La tarde pide un poco de sol, como un mendigo,
Y acaso hubiera sol si estuvieras conmigo,
Y tendría la tarde, fragantemente muda,
El ingenuo impudor de una niña desnuda.
Si estuvieras conmigo, amor que no volviste.
Oh, ¡qué alegre me sería este domingo triste!.
(J. A. Buesa - 1910-1982 Cubano)
domingo, 19 de febrero de 2006
Carta sin fecha
Sé que existes, pero ignoro tu nombre.
No lo he sabido nunca ni lo quiero saber.
Pero te llamo amigo para hablar de hombre a hombre,
que es el único modo de hablar de una mujer.
Esa mujer es tuya, pero también es mía.
Si es más mía que tuya, lo saben ella y Dios.
Sólo sé que hoy me quiere como ayer te quería,
aunque quizá mañana nos olvide a los dos.
Ya ves: ahora es de noche, yo te llamo mi amigo;
yo, que aprendí a estar solo para quererla más;
y ella, en tu propia almohada, tal vez sueña conmigo;
y tú, que no lo sabes, no la despertarás.
¡Qué importa lo que sueña!. Déjala así, dormida.
Yo seré como un sueño sin mañana ni ayer.
Y ella irá de tu brazo para toda la vida,
y abrirá las ventanas en el atardecer.
Quédate tú con ella. Yo seguiré el camino.
Ya es tarde, tengo prisa, y aún hay mucho que andar,
y nunca rompo el vaso donde bebí un buen vino,
ni siembro nada, nunca, cuando voy hacia el mar.
Y pasarán los años favorables o adversos,
y nacerán las rosas que nacen porque sí;
y acaso tú, algún día, leerás estos versos,
sin saber que los hice por ella y para tí....
José Angel Buesa
jueves, 9 de febrero de 2006
Poema del desencanto
Y comenzamos juntos un viaje hacia la aurora
como dos fugitivos de la misma condena
Lo que ignoraba entonces, no he de callarlo ahora:
No valías la pena..
Ya llegaba el otoño, y ardía el mediodía
Sentí sed. Vi tu copa.
Pensé que estaba llena,
pero acerqué mis labios y la encontré vacía
No valías la pena..
Te di a guardar un sueño.. pero lo perdiste
o acaso abrí mis surcos en la llanura ajena.
Es triste, pero es cierto.
Por ser tan cierto, es triste:
No valías la pena..
Fuiste el amor furtivo que va de lecho en lecho
y el eslabón amable que es más que una cadena
Pero hoy puedo decirte, sin rencor ni despecho:
No valías la pena..
Me alegré con tu risa; me apené con tu llanto,
sin pensar que eras mala ni creer que eras buena
Te canté en mis canciones... y, a pesar de mi canto
no valías la pena..
Me queda el desencanto del que enturbió una fuente,
o acaso el desaliento del que sembró en la arena.
Pero yo no te culpo..
Te digo.. simplemente:
No valías la pena...
José Ángel Buesa
domingo, 8 de enero de 2006
Poema de despedida
Te digo adiós y acaso te quiero todavía
Quizás no he de olvidarte, pero te digo adiós...
No se si me quisiste ... no se si te quería ..
O tal vez nos quisimos demasiado los dos...
Este cariño, apasionado y loco
Me lo sembré en el alma para quererte a ti
No se si te ame mucho... no se si te ame poco.
Pero si se que nunca volveré amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo
Y mi corazón me dice que no te olvidare.
Pero al quedarme sola.
Sabiendo que te pierdo
Tal vez empiezo amarte como jamás te amé.
Te digo adiós y acaso con esta despedida
Mi más hermoso sueño duerme dentro de mí...
Pero te digo adiós , y para toda la vida ,
Aunque toda la vida siga pensando en ti.
Jose Angel Buesa
jueves, 6 de octubre de 2005
Canción del amor lejano
Ella no fue, entre todas, la más bella,
pero me dio el amor más hondo y largo.
Otras me amaron más; y, sin embargo,
a ninguna la quise como a ella.
Acaso fue porque la amé de lejos,
como una estrella desde mi ventana...
Y la estrella que brilla más lejana
nos parece que tiene más reflejos.
Tuve su amor como una cosa ajena
como una playa cada vez más sola,
que únicamente guarda de la ola
una humedad de sal sobre la arena.
Ella estuvo en mis brazos sin ser mía,
como el agua en cántaro sediento,
como un perfume que se fue en el viento
y que vuelve en el viento todavía.
Me penetró su sed insatisfecha
como un arado sobre llanura,
abriendo en su fugaz desgarradura
la esperanza feliz de la cosecha.
Ella fue lo cercano en lo remoto,
pero llenaba todo lo vacío,
como el viento en las velas del navío,
como la luz en el espejo roto.
Por eso aún pienso en la mujer aquella,
la que me dio el amor más hondo y largo...
Nunca fue mía. No era la más bella.
Otras me amaron más... Y, sin embargo,
a ninguna la quise como a ella.
J.A. Buesa
jueves, 29 de septiembre de 2005
Poema
No, yo no diré nunca qué noche de verano
me estremeció la fiebre de tu mano en mi mano.
No diré que esa noche que sólo a ti te digo
se me encendió en la sangre lo que soñé contigo.
No, no diré esas cosas, y, todavía menos,
la delicia culpable de contemplar tus senos.
Y no diré tampoco lo que vi en tu mirada,
que era como la llave de una puerta cerrada.
Nada más. No era el tiempo de la espiga y la flor,
y ni siquiera entonces llegó tarde el amor.
J.A. Buesa
martes, 27 de septiembre de 2005
Poema de las cosas
Quizás estando solo de noche en tu aposento
Oirás que alguien te llama, sin que tú sepas quién.
Y aprenderás entonces....que hay cosas "como el viento"
Que existen ciertamente....pero que no se ven.
Y también es posible que una tarde de hastío
Como florece un surco....te renazca un afán
Y aprenderás entonces....que hay cosas como el río
Que se están yendo siempre....pero que no se van.
O al cruzar una calle....tu corazón
recordará una pena que no tuviste ayer.
Y aprenderás entonces....que hay cosas como el sueño
Cosas que no han sido....pero que pueden ser.
Por más que tú prefieras ignorar estas cosas
Sabrás porqué suspiras oyendo una canción
Y aprenderás entonces....que hay cosas como rosas,
cosas que son hermosas....Sin saber que lo son.
J.A. Buesa
sábado, 24 de septiembre de 2005
Nada llega tarde
No, nada llega tarde, porque todas las cosas
tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas;
sólo que, a diferencia de la espiga y la flor,
cualquier tiempo es el tiempo de que llegue el amor.
No, Amor no llegas tarde.
Tu corazón y el mío
saben secretamente que no hay amor tardío.
Amor, a cualquier hora, cuando toca a una puerta,
la toca desde adentro, porque ya estaba abierta.
Y hay un amor valiente y hay un amor cobarde,
pero, de cualquier modo, ninguno llega tarde
J.A. Buesa

